El conflicto
armado entre Estados Unidos e Irán ha alterado el tráfico marÃtimo a través del
Estrecho de Ormuz, los buques desvÃan sud rutas para evitar ataques y las aseguradoras
están retirando las coberturas por riesgo bélico. Según un informe de la
consultora Drewry el sector de contenedores tiene menor exposición directa que
los petroleros, solo el 2,1 % de la flota activa de portacontenedores se
encuentra en la zona, unos 158 buques con 691 kTEU. La disrupción genera
mayores costos, retrasos y congestión, aunque en un mercado con sobre oferta de
bodegas se convierte en beneficio neto a corto plazo para las navieras, al
retrasar la navegación por el Canal de Suez y manteniendo los desvÃos por el Cabo
de Buena Esperanza, reduciendo asà capacidad latente y elevando las tarifas
spot.
Los puertos del Golfo quedan sin operaciones por estar cerrados, forzando a cambiar las rutas actuales utilizando el tránsito terrestre hacia puertos de Omán, EAU o Arabia Saudà fuera del Golfo Pérsico. Esto genera congestión, escasez de equipo y retrasos en la programación, amplificando interrupciones en rutas globales y elevando costos operativos por primas de riesgo bélico (recargos de guerra) y mayores precios de búnker derivados del alza del Petróleo. A corto plazo, las tarifas spot suben por menor capacidad efectiva y mayor demanda tonelada-milla en rutas alternativas. A mediano plazo, el aumento de costos energéticos y posibles recargos podrÃan erosionar la demanda de productos contenerizados, presionando volúmenes y márgenes en un sector ya sensible a disrupciones geopolÃticas. La duración del conflicto determinará si el beneficio inicial persiste o se revierte hacia un entorno más debilitado.
GRsE
Fuente: Drewry.

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